Solo material de campaña
El Diario, 22 de octubre de 2026
Luis Javier Valero Flores
Emitida la prisión preventiva oficiosa, por el juez federal, en contra de César Jáuregui y programada la audiencia de vinculación a proceso para el próximo sábado, cada vez queda más claro que el objetivo, llamémoslo «daño colateral», era la detención de César Jáuregui y que, en definitiva, el objetivo perseguido en su detención por la Fiscalía General de la República, era reforzar la narrativa de la 4T: Los panistas son traidores a la patria.
La mejor muestra de ello es el exfiscal Jáuregui, en esta narrativa, «que se puso de acuerdo con los agentes de la CIA para —!Horror el crimen!— Desmantelar un narco laboratorio en medio de la Sierra Tarahumara».
Evidencia de tal persecución la protagonizó el martes la presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, quien volvió a acusar a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos de ser la «cómplice» “de Jáuregui, a pesar de que la presidenta Sheinbaum, dos días consecutivamente, la ha deslindado de los hechos de El Pinal.
Pero ese sería el escenario ideal para los morenistas en la campaña, mantener bajo una ofensiva permanente a la gobernadora de Chihuahua y, al mismo tiempo, preso Jáuregui en el penal del Altiplano.
Así, el morenismo se alzaría como el defensor de la soberanía nacional, que se opone férreamente a la traición de la patria, que ‘constantemente cometen’ los panistas.
Sin embargo, en el aire van a quedar, a menos que el panismo no lo aproveche, como hace tres meses, dos discursos: Mientras en el Altiplano está preso quien, a ojos de la 4T, fue el responsable del descubrimiento y desmantelamiento del narco laboratorio, acusado de traidor a la patria, mientras por las calles y las tertulias de prácticamente todo el país, se pasean varios de los gobernantes de la 4T acusados de estar coludidos con el narcotráfico.
Y si el PAN vuelve a usar ese recurso, entonces estarán definidos claramente los discursos de la campaña: Jáuregui, panista, preso, traidor a la patria; y por el otro, el narcopartido, en el que militan numerosos nargobernadores.
Si esto ocurre, los esfuerzos por dejar a César Jáuregui, encerrado en el Altiplano, lo colocarán como un preso político y como una víctima más de los abusos de la 4T.
No está fácil el dilema para la presidenta Sheinbaum.
A menos, claro está, que de aquí al sábado le armen a César nuevos expedientes, como lo anunciara la presidenta, en un claro abuso de poder.
Porque luego de la audiencia inicial, que era la oportunidad para que la FGR (y no quiere decir que no lo pueda hacer luego) le fincara nuevos cargos, con lo cual quitaría la discusión sobre la traición a la patria y acusarlo de lo que se le ocurra al aparato de justicia federal.
Pero en la presente causa, al no encontrar sustento el de traición a la patria, seguramente los delitos que le podrían formular a Jauregui, sería el que el operativo se efectuó sin la aprobación del Gabinete de Seguridad, y esa es una falta casi administrativa que no lesiona en nada la soberanía nacional y que, por el contrario, fue en beneficio, no sólo de las agencias norteamericanas, sino del gobierno mexicano.
Pero la terquedad de la presidenta nacional de Morena demuestra que insistirá en señalar la supuesta conclusión entre Jáuregui y Maru para ‘entregarnos’ a una nación extranjera, en este caso, la más poderosa de la historia de la humanidad, los Estados Unidos de Norteamérica de Donald Trump.
Aún están en el aire varios hechos fundamentales, el primero de ellos, el de que, a juzgar por las informaciones sobre las declaraciones e investigaciones efectuadas, tanto por la Fiscalía del Estado y la de la República no se desprende la intervención de Jáuregui en el operativo, de manera concreta, sino de manera general, como lo es en casi todos los casos de este tipo.
Quienes llevaban la batuta en el operativo, según todas las declaraciones contenidas en la carpeta, eran el Director de la Agencia Estatal de Investigación y el Fiscal de Operaciones Estratégicas y Antisecuestro, Pedro Oseguera, fallecido en el accidente y Guillermo Zuany que hoy, según se informa, se encuentra en los Estados Unidos de Norteamérica.
De las indagatorias no se desprende el conocimiento previo, ni de César Jauregui, ni de Maru Campos sobre el operativo.
Salvo que se compruebe la supuesta existencia de la denuncia presentada por los familiares de uno los agentes norteamericanos caídos en el operativo, que están denunciando, así dice la nota, en demandar a la gobernadora Campos, por haber ‘mentido’ sobre el conocimiento del operativo.
Llama la atención porque el gobierno de México no lo envió a un operativo a la Sierra de de Chihuahua, sino que sería, en todo caso, la dependencia norteamericana, a la cual estaba ha adscrito el agente y que, por tanto, tendría que demandar, no al gobierno mexicano, sino al norteamericano.
Siendo tan intrincado este caso, con tantas aristas, entre ellas e insistimos en ello, el hecho que la Presidenta fue quien cerró el caso al informarle al país que los agentes de EEUU no habían participado en el operativo y que sólo habían ayudado a la «ubicación» del laboratorio.
Si esto lo damos por cierto, querrá decir, entonces, que sólo queda viva la pretensión de la 4T de usar la detención de César Jauregui y la acusación contra Maru Campos como material de la campaña electoral que está a punto de iniciar.
¿Y entonces, para qué detenerlo en el ámbito local?
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