¡A navajazo limpio!
El Diario, 22 de marzo de 2026
Luis Javier Valero Flores
Con matices de diferencia, coincidiendo en el adelanto de sus procesos de designación, todos los partidos han seguido el camino de Morena.
A mediados de año, o poco después, estaremos llenos de defensores ‘de la república’, de la ‘cuarta transformación’, o de cualquier otra figura que acuerden PAN, PT, MC y PVEM, luego que PRI y Morena han aprobado las suyas.
Rebasada la época en la que el PAN y el PRI escenificaban la competencia electoral en Chihuahua, sustituida por Morena y el blanquiazul, en la que uno de los rasgos significativos es que los principales aspirantes de Morena —salvo Andrea Chávez—, para los principales cargos en la entidad (alcaldías de Juárez y Chihuahua y la gubernatura), provienen de aquellos dos partidos.
Y ahora, todos, a la voz de Morena, han iniciado sus procesos para designar a sus candidatos, bajo mecanismos y fechas muy semejantes a las del partido oficial, en clara y abierta violación a todo el marco legal existente.
Que los partidos y candidatos violen algunas normas electorales como la del inicio anticipado de campañas y precampañas; el grosero despliegue de publicidad; la realización de reuniones y toda clase de actividades proselitistas; publiquen sondeos favorecedores; haya un oscuro financiamiento de sus ‘promotores’, etc. pudieran no ser preocupantes, aunque implícitamente lo sean en grado extremo.
La presidenta y su antecesor alegan estar preocupados por el elevado costo de las campañas, partidos y organismos electorales, sin embargo, el mecanismo preferido por su partido para procesar y encontrar candidaturas es el que eleva de manera estratosférica los gastos de las campañas.
Todo lo anterior encierra el más grave riesgo para los procesos electorales y para el régimen democrático que hasta ahora habíamos construido: La libre concurrencia de los recursos de origen ilícito en las campañas.
¿Quién paga la gigantesca inversión necesaria para el despliegue de anuncios espectaculares, bardas, menciones en redes sociales, pagos a páginas digitales, promotores y sus gastos?
¿Cuánto dinero se gastarán los aspirantes a la gubernatura de Chihuahua y los pretendientes a las alcaldías de Juárez y Chihuahua?
¿Quién, de todos los aspirantes, se atreverá a publicar los gastos efectuados y el origen de los recursos empleados para solventarlos?
Sí, todos tenemos la respuesta correcta, ninguno.
Que el total de aspirantes en el país eche por la borda la legislación vigente pudiera ser un asunto más allá de la comprensión, o interés, de la mayoría de los ciudadanos, pero que los aspirantes locales, de los cuales algunos estarán en las boletas en las que votaremos en Chihuahua, ese sí es un asunto nuestro y, por tanto, exigencia válida a que transparenten el origen de los recursos que gastan para promoverse.
¿Les podremos creer que almas caritativas, benefactoras de ellos, sin intereses secundarios, les donan ingentes cantidades de dinero para que puedan alcanzar las posiciones de poder y gobierno a las que aspiran?
¿Les podremos creer que no emplearán, sus financieros, las presiones necesarias para que, una vez en los cargos, les reditúen —en cargos, adquisiciones, o dinero— lo que de manera tan «desprendida» les aportaron?
En Chihuahua hemos tenido algunos episodios en los que el porcentaje de ‘voto cruzado’ ha sido importante, no ha sido el mayoritario en ninguna, por lo cerrado de algunas contiendas ese porcentaje ha determinado el triunfo de alguno de los partidos y candidatos, pero la elección del próximo apunta a ser una en la que lo más importante, para la mayoría de los electores, será el voto por el partido, más que por los candidatos.
Así, la votación obtenida por Andrea Chávez o por Cruz Pérez Cuéllar —los más adelantados en Morena— será muy semejante y la que obtuviera Marco Bonilla o César Jáuregui, o Daniela Álvarez, en el supuesto que los dos últimos buscasen la candidatura estatal, sería, igualmente, muy semejante, porque en ambos casos, los electores lo harán por los colores partidarios.
Sin duda, habrá un pequeño porcentaje, en ambos partidos, que votarán por alguno de los aspirantes.
De ahí la apuesta de la presidenta en el Plan B, del cual lo central de la propuesta presidencial, es la posibilidad de que se efectúe la consulta de la revocación de mandato el mismo día de las elecciones y que en ellas la presidenta pueda participar en la campaña, defendiendo su obra y su gobierno, para evitar que una mayoría, que supuestamente le ‘hubiere perdido la confianza’, lograra los votos necesarios para revocarle el mandato.
Pues claro que no es eso lo pretendido por la presidenta, lo que busca es, con su presencia y actividad, impulsar que su partido y eventualmente su coalición, mantengan la mayoría en la Cámara de Diputados, la que se antoja —a poco más de un año de las elecciones— están en la posibilidad de perderla.
Por ello, la conducta del PT, que estaría en la posibilidad —más que el PVEM— de no alcanzar el porcentaje para mantener su registro electoral pues, especula, no sin razón, que el electorado de Claudia y Morena, votarían por estos y los petistas ya no se beneficiarían del ‘manto protector’ que les ha extendido el morenaje a lo largo de la historia de éste.
Lo anterior llevaría a que el Plan B no obtuviese la mayoría calificada, no tanto porque el PT se opusiese al total de esa propuesta, sino por el temor a que los de Morena los volvieran a ‘traicionar’, como ocurrió en la presentación del Plan B pues cuando terminaron las negociaciones, la revocación de mandato se había pactado que se fijaría en agosto y en la mañana se enteraron que la presidenta la había presentado, sí con dos opciones, celebrarla en el 2027 0 2028, pero que la mejor fecha, la que les puede redituar, más allá de que se mantenga en la presidencia, la posibilidad de alcanzar la mayoría parlamentaria, sería la del 2027.
Sí, y el PT con otra posibilidad, la de perder el registro electoral.
En el Senado de la República Morena tiene 67 de los 128 senadores. Necesita 19 votos más para llegar a los 86 que conforman la mayoría calificada. El Verde tiene 14 y el PT 6.
Si los 6 del PT y 1 del Verde no apoyan la propuesta presidencial, sobrevendría otra derrota parlamentaria de Sheinbaum. Se quedaría en 80 y necesitaría usar nuevamente las ‘artes’ de Adán Augusto López para ‘convencer’ a ¡6 senadores de la oposición!
Morena y la presidenta están jugando con fuego al presionar tanto al PT; las consecuencias, en el ámbito local, en varias entidades, pueden ser mayores para su causa pues este partido ya les mostró, en las elecciones de Durango, pero sobre todo en las de Veracruz del 2025 que al competir por su cuenta, especialmente en las municipales pueden obtener más posiciones que las que le regatea Morena.
Por ejemplo, en Zacatecas, ¿Qué le impediría postular a David Monreal, habida cuenta que ya ha sido candidato de ellos en el pasado y que la presidenta, desde la mañanera —que no es su función, ni facultad y, por el contrario, incurre en ilegalidades— ha dicho que no deberá ser candidato de Morena?
¿En Chihuahua, el PT alcanzaría un acuerdo con el PAN —como lo ha hecho en el pasado, en tiempos de Pancho Barrio, cuando impugnaron la reforma electoral aprobada por PRI y PRD?
No sería la primera alianza de panistas y petistas en el país pues en 1999 la alianza del PRD y el PT, les dio la gubernatura de Nayarit, alianza que se repitió en 2017.
Del mismo modo, en 2001, esa alianza ganó la gubernatura de Chiapas con Pablo Salazar Mendiguchía y en 2004, sumaron al PVEM y ganaron la gubernatura de Tlaxcala.
¿Que hace mucho tiempo de ello?
Pues sí, pero lo que ahora vemos puede ser el inicio de una de las rupturas más importantes, precedida de un intenso y extenso hostigamiento al PT, que los puede impulsar a que, pragmáticos como lo han sido toda su vida, busquen las mejores expectativas, para ellos, en cada proceso electoral.
Alejandro González Yáñez, senador del PT, ha dicho que el PT no acompañará esa redacción imprecisa.
A su vez, el Verde, al hacer públicos los perfiles de sus 17 prospectos para competir por las gubernaturas que estarán en juego en 2027 bajo el lema de “Solos podemos″, le ha puesto, también, una elevada presión al morenaje.
Claudia está jugando con fuego, no le puede ir bien, a menos que le apueste a una contienda sin reglas.
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